Las industrias tucumanas se enfrentan con una situación crítica: la posibilidad de que se produzcan cortes de gas que las obliguen a paralizar sus actividades. En las últimas horas se conocieron novedades al respecto. Naturgy, la distribuidora del servicio en la región, confirmó que a partir de ahora está habilitada a aplicar restricciones si se producen situaciones climáticas extremas.
Los directivos de las principales industrias tucumanas se encuentran en alerta, porque con la llegada de las bajas temperaturas se espera un aumento de la demanda de gas a nivel nacional. En ese contexto, fueron notificados sobre la entrada en vigencia de la disposición del gobierno nacional, aplicada a través de la Secretaría de Energía de la Nación, que establece posibles cortes en el suministro para las plantas fabriles y para los grandes usuarios comerciales con contratos, especialmente aquellos de carácter interrumpible. El objetivo es garantizar el servicio domiciliario y en sectores críticos.
Acá aparecen varios factores. Por un lado, la quita de subsidios que hizo el Gobierno nacional sobre el Gas Natural Licuado (GNL) hace que hoy los costos de su importación sean excesivamente elevados (empujados, además, por la guerra en Irán). Esos valores convierten en inviable una alternativa a la que se había recurrido en años anteriores para resolver el mismo problema. Por otro lado, la paralización de la obra de la reversión del Gasoducto del Norte impide que llegue gas desde el sur del país. Esto genera un cuello de botella muy difícil de sortear. “Lamentablemente, en el contexto actual, la distribuidora tiene la potestad a partir de ayer (por el lunes) de ejercer cortes. Los cortes no van a ser por un día o dos, sino que se van a mantener en el tiempo. Podemos tener un corte de 10 días o de hasta 90 días. Una industria parada 90 días genera una repercusión económica y social gravísima”, explicó ayer durante una entrevista Florencia Andreani, vicepresidenta de la Unión Industrial de Tucumán.
Los rubros más afectados por los cortes programados son las industrias citrícola y azucarera -aunque no las únicas-, que necesitan del gas para accionar sus plantas. Hay un factor clave: la estacionalidad de la producción. “El limón y la caña no esperan”, advirtió Andreani.
El ministro de Economía de la provincia, Daniel Abad, manifestó que se están buscando alternativas y destacó que, si bien se trata de un tema entre privados (las industrias que requieren gas y quienes lo comercializan), el Gobierno tucumano está realizando gestiones para encontrar alguna solución. El panorama es crítico: las empresas no pueden detenerse, porque están en juego fuentes de trabajo, proveedores y canales de comercialización. Todo indica que que nos encontramos frente a las consecuencias de una falta de previsión en la política energética nacional. Convendría que la dirigencia política y empresarial, sin banderías, discuta estrategias para terminar de una vez por todas con estas crisis estacionales que poseen una gran capacidad de daño.